miércoles, 17 de noviembre de 2010

Función del trabajo en la evolucion humana y la importancia de la historia

Por: Hernan Lauracio Ticona

1. Función del trabajo en evoluvión del hombre y la sociedad
En el proceso de la evolución del hombre y el desarrollo de las sociedades, el trabajo innegablemente cumplió y cumple un papel fundamental. Engels (1876) indica que el “trabajo ha creado al propio hombre”; mediante ello, en los primeros periodos de su evolución (transformación del mono en hombre), perfeccionó sus manos, luego sus huesos y músculos.
Además, Engels señala que la mano del hombre no es sólo el órgano del trabajo, sino más bien es producto del trabajo. La mano se desarrolló mediante el trabajo, por la adaptación a nuevas funciones, por el perfeccionamiento de los músculos, ligamentos y los huesos, y por la aplicación de las habilidades heredadas a funciones nuevas y cada vez más complejas. De esa manera, la mano del hombre ha alcanzado ese grado de perfección que lo ha hecho capaz de dar y crear la vida. En resumen; en la evolución del hombre, primero el trabajo y luego con él el lenguaje hablado, fueron los dos estímulos principales bajo cuya influencia el cerebro del mono se fue transformando gradualmente en cerebro humano, y a medida que se desarrollaba el cerebro, se desarrollaba también sus instrumentos más inmediatos: los órganos de los sentidos. Con estas herramientas y otras desarrolladas posteriormente, los hombres aprendieron a comer carme y otros alimentos, descubrieron el fuego, domesticaron animales, aprendieron a vivir en colectividad; así sucesivamente fueron aprendiendo a ejecutar operaciones cada vez más complicadas, a plantearse y a alcanzar objetivos cada vez más elevados.
Se puede concluir que en la evolución del hombre y la sociedad, el trabajo cumplió un papel muy importante; primero influyó en el desarrollo biológico, luego en el desarrollo de la vida social. Esta última permitió diversificar y perfeccionar el trabajo extendiéndose cada vez a nuevas actividades; se originó la ganadería, la agricultura, y más tarde el hilado y el tejido, el trabajo de los metales y la navegación. Al lado del comercio y de los oficios aparecieron, las artes y las ciencias; de las tribus salieron las naciones y los Estados. Se desarrollaron el Derecho y la Política, y con ellos la Religión. Así se llegaron los tiempos donde la cabeza planea el trabajo. El progreso de nuestra civilización actual es atribuido exclusivamente a la cabeza – conocimiento o actividad cognitiva. Ahora, los resultados están presentes en nuestras vidas cotidianas.
2. Humanización de la naturaleza - naturalización de la humanidad
Tal como se indicó en el acápite anterior, el hombre en el proceso de su evolución mediante el trabajo desarrolló su capacidad cognitiva y con esta desarrolló sus herramientas más inmediatas(los órganos de sus sentidos). Estas le permitieron transformarse biológicamente y desarrollarse socialmente. En esta perspectiva, no cabe duda de que el trabajo se constituya en una peculiaridad única de los humanos.
El hombre una vez que aprendió a perfeccionar el trabajo realizó actividades cada vez más complejas. En pocas palabras se puede decir que cuando él diversificó el trabajo y realizó acciones complejas inició a modificar la naturaleza. En consecuencia, la naturaleza dejó “de ser una cosa en sí” y se transforma en una naturaleza donde el hombre añade con nuevos elementos. Cuando el hombre inició a cultivar los campos, desviar el curso de los ríos, cortar los bosques, construir andenes, mover las piedras y las rocas; y otras acciones; la naturaleza se convirtió en una “naturaleza humanizada".
En ese proceso de la humanización de la naturaleza el hombre llegó a construir en ciertos espacios grandes y variadas infraestructuras estas dieron forma a las grandes ciudades, y otros espacios fueron y son transformados en extensos campos de producción; casi no queda espacios naturales donde no haya intervenido la mano del hombre. Ahora, cabe reflexionar críticamente sobre los cambios globales en los diferentes aspectos de la vida humana y natural. Indiscutiblemente, estos cambios en algunos casos son perjudiciales tanto para los hombres como para la naturaleza. El famoso desarrollo tecno-científico; por un lado, viene despojando al hombre de toda vestidura ético y moral, su hábitat – la naturaleza está siendo seriamente afectada como resultado de este avance; se vive una secuela de cambios geo-atmosféricos como el fenómeno del niño, los agujeros en la capa de ozono; el planeta está en un estado de coma, gravemente intoxicado por las grandes industrias y exprimida hasta la última gota por la sociedad de consumo (Galeano, 1971: 25). En estas situaciones críticas creo que debemos pensar (o más que eso realizar acciones) para la “naturalización de la humanidad”.
La humanización de la naturaleza originó también en ciertas sociedades la valoración y el desarrollo únicamente de los seres humanos (antropocentrismo), evolucionando así aceleradamente la ciencia y la tecnología; pues, esta le permitió y le permite el dominio sobre las fuerzas de la naturaleza, el desarrolla de la producción de bienes materiales y la transformación de las relaciones sociales. Es decir, la trasformación de la naturaleza en beneficio únicamente de la sociedad humana.
Sin embargo, no debemos ignorar que en la actualidad existen sociedades que de alguna manera  vienen practicado la armonía entre el hombre y la naturaleza, el respeto a todos los seres que existen en la naturaleza. En estas sociedades, se piensa que las aves hablan, los ríos cantan y son fuente de inspiración para nuestros músicos; de acuerdo al saber de nuestros abuelos, los alimentos pueden llorar si es que no se les tributa el respeto que se merecen, las montañas son sagradas y su voz es la voz de nuestros apu-s o achachila-s (dioses tutelares) que moran en ellas y que orientan el destino de los pueblos. Así, nos confirma el gran Jefe “Seattle” en una carta enviada al presidente Franklin Pierce de los Estados Unidos en 1855: “Han de saber que cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las fragantes flores son nuestras hermanas; el venado, el caballo, el águila majestuosa, son nuestros hermanos”. Tal vez esta concepción humana puede ayudar a naturalizar la humanidad y salvar nuestra naturaleza de quien también depende la vitalidad de animal humano.
3. Origen del lenguaje hablado
Se dice que el lenguaje es el medio a través de cual se comunican y expresan significados. Por naturaleza, todos los seres humanos poseen la facultad del lenguaje; es decir, la capacidad de comunicarse y expresar significados. Existen varios tipos de lenguaje, como: gestos, señas y movimientos; en otras sociedades indígenas el lenguaje se expresa como señales de humo, trazos y dibujos ya sea en tejidos, cerámicas o en el propio cuerpo que transmiten significados concretos. Estas formas de expresiones diferentes se rigen por todo un conjunto de reglas y procedimientos (López 1988: 11).
Además, el lenguaje se caracteriza porque, es humano, ya que ningún otro ser viviente posee la facultad del lenguaje. Es sistemático; porque es un sistema que comprende un conjunto determinado de componentes y elementos diversos que se organizan siguiendo reglas precisas. Es creativo, ya que el hombre a través del lenguaje puede crear nuevos mensajes y nuevas expresiones. Es simbólico, por cuanto permite establecer relaciones entre palabras y significados y constituye un tipo de código. Es conocimiento, el lenguaje es una de las áreas del conocimiento humano, a través de la cual los seres humanos intercambian información con el mundo que los rodea. Es cultura, por que el lenguaje además de constituir un elemento de la cultura, organiza los demás aspectos de ella y los expresa (López 1998). Pues, el lenguaje en un contexto total significa la interacción entre el individuo y su entorno humano: entre un individuo y otros individuos; es el medio gracias al cual interactúan los seres humanos; la existencia del lenguaje implica también la existencia del hombre social.
Después de la definición y caracterización del lenguaje, cabe preguntarnos ¿Cuándo surge el lenguaje hablado o la lengua? La respuesta a esta interrogante, en parte, se puede encontrar en las descripciones de Engels (1876). En sus escritos sobre “El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre”, señala que en el proceso del desarrollo del trabajo, cuando se multiplican los casos de ayuda mutua y de las actividades colectivas, por necesidad los miembros de la sociedad se agrupan en grupos. Entonces, aquí surge la necesidad de decirse o comunicarse verbalmente los unos a los otros. Esta necesidad creó y desarrolló un dispositivos comunicativo en el cerebro del hombre, y luego desarrolló un órgano: la laringe; esta se fue transformando progresivamente, mediante modulaciones que producían a su vez modulaciones más perfectas, mientras los órganos de la boca poco a poco pronunciaban un sonido articulado tras otro- así surge la lengua. De esa manera el hombre desarrolló su capacidad comunicativa expresándola al inicio a través de gestos y señales, luego a través de la lengua hablada y más tarde por medios escritos.
Engels afirma que el origen y desarrollo del lenguaje humano es a partir del trabajo y con el trabajo. En comparación los animales, incluso los más desarrollados, se comunican los unos a los otros sin hacer uso de la palabra articulada. Definitivamente, ningún animal en estado salvaje se siente perjudicado por su incapacidad de hablar o de comprender el lenguaje humano. Aunque, la situación cambia por completo cuando se trata de animales domesticado por el hombre. En síntesis, en este planeta el único animal que logró desarrollar el lenguaje y expresarla por medio de la lengua es el humano. Por ello, hoy el lenguaje se constituye en el patrimonio de un grupo social determinado y la lengua es un producto social de la capacidad de expresarse y de comunicarse. Actualmente, las cinco mil lenguas o idiomas hablados en el mundo constituyen realizaciones concretas de la facultad del lenguaje en situaciones específicas. La lengua al ser un producto social se constituye en un conjunto de convenciones o normas socialmente aceptadas que hacen la comunicación.
4. Función de la realidad histórico social
Si partimos de la idea de que el hombre es el único animal con capacidad de autognosis (conocerse así mismo). Entonces, tiene la conciencia de trascender, de actuar, producir, actuar, de luchar… y finalmente hacer historia. La historia además de ser un conjunto de sucesos o hechos políticos, sociales, económicos, culturales, etc., es también un conocimiento vital, por medio del cual nos identificamos en el tiempo (dónde ocurrió el hecho histórico) y en el tiempo (cuándo ocurrió el hecho histórico). Pues la historia es algo que nos concierne a los todos los humanos y nos estimula pensar y reflexionar en nuestro presente, nuestro pasado y nuestro porvenir.
También se puede decir que la historia comienza con el surgimiento del hombre. Tal como indicamos en los acápites anteriores, el hombre se distingue de los animales por su capacidad para fabricar y emplear instrumentos de trabajo; éste ocupó y ocupa un importantísimo lugar en su formación y desarrollo. Es decir, en el proceso del trabajo se formó el propio hombre y surgieron y se desarrollaron las formas de su organización social.
Por lo consiguiente, la realidad histórico-social nos muestra ese proceso histórico del desarrollo de las sociedades; en otras palabras, exterioriza (por medio de diversas fuentes) las realidades o mundos diferentes vividos por hombres y sus sociedades a lo largo del tiempo. Por ejemplo, el mundo y la realidad de los primeros hombres de las cavernas fue diferente al mundo y realidad de los hombres sedentarios y, la realidad de éstos últimos difiere ampliamente al momento actual. Esto conocemos a través de la realidad histórica social.
5. Importancia de la historia y el tiempo-espacio
En el punto anterior se anotó que la historia se expresa a través del tiempo: definitivamente, sólo los  humanos tenemos un pasado, un presente y un futuro que construimos a partir del presente, y que éste es la suma del pasado.  Barriga (2008) indica que “no debemos confundir el tiempo histórico-existencial, en el que se reconoce un pasado, un presente y un futuro, con la simple duración de los animales y las cosas materiales. La duración es una categoría que utilizamos para medir el tiempo de presencia de algo ante nosotros, no es como en los hombres, el tiempo como categoría existencia”.
En esa perspectiva, se puede ratificar que las sociedades humanas no sólo cambian a lo largo del tiempo, sino que son distintas en diferentes espacios o escenarios geográficos. Sabemos que el contexto geográfico de nuestra naturaleza variable y diversa en el tiempo. Por ello, las respuestas de los hombres al desafío que le representa la naturaleza cambian en el tiempo y en el espacio. Aún dentro del mismo espacio los hombres responden al desafío de la naturaleza de diferentes maneras, creando e inventando medios de subsistencia, diferentes patrones de valoración diferentes, creencias distintas, etc. Algunos de estos acontecimientos son perpetuados como hitos que marcan el transcurso del tiempo; ya a través de esos hitos se construye la historia de las sociedades.
El pasado conocemos a través de ciertos hechos ocurridos en el transcurso del tiempo de los seres humanos. Entre otros se puede anotar como el descubrimiento del fuego, la creación de las primeras herramientas materiales, la domesticación de animales y plantas, la conformación de las primeras tribus, la constitución de los Estados,  los grandes acontecimientos políticos o militares, hasta llegar a las grandes revoluciones tecnológicas. Cabe reiterar que dichos acontecimientos e innovaciones realizadas en el transcurso del tiempo son los que marcan el desarrollo histórico.

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